lunes, 26 de marzo de 2012

Contra la desinformación, acción


Mi historia podría comenzar de muchas maneras, pero lo primero que me viene a la mente cuando pienso en ello es en el día en que me diagnosticaron la alergia al bálsamo del Perú y a las fragancias. Había llevado durante más de 48 horas unos parches pegados a la espalda. La enfermera me dijo con una amplia sonrisa: «Pues es verdad que los helados te dan alergia, has dado positivo al bálsamo del Perú». La doctora parecía encantada: «es una alergia muy rara, y más en tu caso, con implicaciones alimentarias». Dicho esto me despacharon con un papelito con recomendaciones a seguir. 

Delicioso pero prohibido (sino te lo haces tú mism@).
Imagen original: Strawberry gelato de Kayla Sawyer
Mi vida continuó igual, pero ahora con un diagnóstico que confirmaba lo que ya sabía: mis eccemas y erupciones no eran por nervios y los helados estaban vetados en mi dieta diaria por razones médicas, no por manías. 
Debo reconocer que la cara de la gente cuando hablas del bálsamo del Perú es un poema, casi todo el mundo ha oído hablar de alergia al polen, a los frutos secos,... pero la nuestra es una gran desconocida para el público en general y para muchos médicos en particular. Después de mucho tiempo, he optado por decir que soy alérgica a los aromas y a los conservantes, ya que despierta más comprensión y me ahorra explicaciones. 

Si todo hubiese continuado igual, no me habría planteado abrir este blog. Tras mucho ensayo y error y, alguna que otra inyección de Urbasón, tenía mi vida cosmética y dietética solucionada. Evitaba los helados y los yogures de sabores y era una experta en productos de cosmética hipoalergénicos sin perfume. Pero, ahora hace un par de años, todo se complicó por una sencilla ensalada de lechuga, tomate, zanahoria y atún aliñada con aceite de oliva y vinagre de Módena. Empezó con una hinchazón de labios que ni Carmen de Mairena, para continuar con una afonía causa de un angioedema que acabó con un chute de inyecciones de antihistamínicos y corticoides. 

¿Quién iba a decirme que los tomates estarían relacionados con el BOP?
Imagen original de Jacki-Dee
Lo más desesperante no fue el miedo a no saber qué comer, sino la larga espera para que me atendiera un especialista que, ingenua yo, pensaba que me ayudaría a descubrir qué había provocado esa reacción. Tuve que esperar más de 6 meses para conseguir hora con la Seguridad Social, así que ante la desesperación pagué de mi bolsillo médicos privados y pruebas que no arrojaron mucha luz sobre el tema. Al mismo tiempo rebusqué en la documentación de orientación que me habían dado y, más por intuición que por otra cosa, empecé a investigar sobre alergias alimentarias relacionadas con el Bálsamo del Perú. Tuve suerte y encontré muchísima información y consejos en las compañeras de The UK Allergy Forum, todo en inglés, of course.

Después de seguir sus consejos y de leer bibliografía especializada, mi nueva especialista de la Seguridad Social se mostró sorprendida por lo bien que había controlado la alergia y me confirmó que debía evitar el bálsamo del Perú. Así que con la tranquilidad de haber encontrado el camino a seguir, una idea empezó a madurar en mi mente. Estaba segura de que tenía que haber más alérgicos al BOP, seguramente también desesperados e indignados por la falta de información en castellano y quizás sintiéndose algo sol@s, entonces, ¿por qué no? Por ello nace este blog, para encontrar y colaborar con más compañer@s en el camino. 



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