sábado, 28 de abril de 2012

Pesadilla en la cocina


Nick Ramsay, ¿dónde estás cuando te necesito?

Salir a comer fuera teniendo cualquier alergia es algo complicado. Suelo limitarme a carne o pescado a la plancha y poca cosa más, insistiendo en que no me pongan tomates, salsas ni especias. Así, que para comidas de este tipo, comprenderéis que prefiero quedarme en casa y cocinarme algo rico.
Pero hoy, hemos bajado a Barcelona y como se nos ha hecho algo tarde, hemos decidido quedarnos a comer. Estábamos en el centro y bajando por Rambla de Catalunya hemos entrado en una brasería, El Trobador. Hemos visto la carta y nos ha parecido que el riesgo era mínimo,...

Así que cuando ha llegado el camarero, he pedido verduras y carne a la brasa, insistiendo varias veces al camarero (rapado y argentino, datos objetivos por si tenéis que ir, al menos que sepáis de qué camarero huir) en que no pusieran nada de tomate ni salsas ni especias ni nada por mi alergia. Mi compañero, que aprovecha estas ocasiones para comer de lo que no hay en casa, hay pedido unos macarrones o “penne” señalando la carta y luego un trío de hamburguesas. Y cuando le han traído su plato, han empezado los problemas: unos macarrones a la boloñesa que no se parecían en anda a lo que había pedido, cuando ha reclamado le ha dicho que los únicos macarrones de la carta eran estos que lo otro eran penne... Olé, el servicio...

Nos hemos mirado pensando en que me traerían a mi, ¿lo adivináis? En medio de mis verduritas a la brasa, ¡un tomate! Por lo menos, la salsa iba al lado en un bote. Supongo que debería haber llamado al camarero, quejarme por el tomate y exigir unas nuevas verduras. Pero, viendo el trato recibido, he apartado el tomate y he dado las gracias por no ser sensible a las trazas. Me he comido algunas verduras, pero entre mal hechas que estaban y el asco que que me ha entrado, he dejado el plato casi igual. Ha venido una camarera diferente a recoger el plato, muy simpática ella y ha puesto una cara de, pero si no has probado nada...

Nos han traído el segundo y...., bingo, en medio de la guarnición, otro tomate. La verdad es que si tuviera un móvil con cámara hubiera hecho fotos, pero tengo un piedra-móvil que sólo sirve para llamar y mandar SMS.

Sí, lo sé, tendría que haber llamado al encargado y quejarme del servicio y de la comida, pero con una barriga de más de siete meses de embarazo no me apetecía discutirme, otras veces lo he hecho pero hoy no estaba de humor. He pensado, ¿no tengo un blog? Pues haré mi queja allí, para que llegue a más gente. Podríamos decir que hay mucha ignorancia respecto a las alergias alimentarias, cosa que es verdad, pero lo que he vivido hoy ha sido además, una falta total de respeto por el cliente y eso es lo que me indigna, eso de quien paga, manda, no funciona en este país.

2 comentarios:

  1. Como para volver al restaurante ese! Es alucinante como hay gente que no tiene ganas de trabajar hace mal para lo que le pagan! Es indignante

    ResponderEliminar
  2. Lo peor es que está en una calle muy turística, miedo me da que vaya algún extranjero con alergias, acaba en el hospital fijo!

    ResponderEliminar

Deja tu comentario / Deixa el teu comentari/ Post a comment /